No eliminar la cáscara cuando sea posible, ya que allí se concentra buena parte de la fibra y los antioxidantes.
Evita freírla con exceso de aceite: las papas fritas pueden triplicar las calorías.
Al enfriarse después de cocidas, parte de su almidón se convierte en almidón resistente, beneficioso para la microbiota intestinal.

